A pocas semanas del inicio de la Copa del Mundo, el Estadio Banorte entró oficialmente en una nueva etapa operativa tras ser entregado a la FIFA para su uso durante el torneo. La administración del inmueble, ubicado en la Ciudad de México, quedará bajo gestión del organismo internacional hasta la conclusión del certamen.
El movimiento forma parte de la logística previa al Mundial y marca la transición definitiva del recinto hacia su papel como una de las sedes principales del futbol internacional.
Transición operativa en el Coloso de Santa Úrsula
La entrega del estadio fue realizada por la empresa encargada de su administración deportiva, que confirmó que la gestión del inmueble pasa a manos de la FIFA a partir de este jueves.
El control operativo incluye tanto el manejo del recinto como la comunicación oficial del estadio durante el periodo mundialista. Esto significa que toda información relacionada con actividades dentro del inmueble será administrada directamente por el organismo rector del futbol.
El acuerdo establece que esta gestión se mantendrá activa durante todo el desarrollo del torneo y concluirá una vez finalizada la actividad del estadio en la competencia, programada para el 5 de julio.
Un estadio renovado para su papel mundialista
El proceso de entrega llega después de 18 meses de trabajos de remodelación en el recinto. Entre las mejoras realizadas destaca la modernización del terreno de juego con un sistema híbrido de pasto natural, además de infraestructura enfocada en el manejo del agua y la ventilación del campo.
También se incorporaron nuevas áreas de esparcimiento que superan los 12 mil metros cuadrados, junto con mejoras en sistemas de audio, video y conectividad, incluyendo una red inalámbrica con más de mil puntos de acceso.
Estas adecuaciones forman parte de la preparación del estadio para su rol como sede mundialista, uno de los más relevantes dentro del calendario del torneo.
Un proceso coordinado en varias sedes del país
La entrega del Estadio Banorte no ocurre de manera aislada. Forma parte de un proceso más amplio de transición de inmuebles que serán utilizados en la Copa del Mundo.
En paralelo, otros estadios también han iniciado o están por iniciar su entrega a la FIFA, como parte del esquema operativo que prepara a las sedes mexicanas para el evento internacional.
Este proceso marca el cierre de la etapa de administración local previa al torneo y el inicio del control total por parte del organismo internacional en cada una de las sedes.

